SUMAS & restas
Lenta recuperación industrial
Edilberto Rodríguez Araújo- Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
No obstante que la industria manufacturera es el sector que mayor capacidad de arrastre tiene en la economía, paradójicamente, no es una de las cinco “locomotoras” del crecimiento propuestas por el Gobierno Nacional. Por primera vez, pese a que tienen una cobertura distinta, dos fuentes, una gubernamental y otra gremial, coinciden en sus estimativos. Según la Muestra Mensual Manufacturera (MMM) del Dane el sector industrial creció en 2010 en 4,7 por ciento revirtiendo el pésimo comportamiento de esta actividad en el 2009 cuando decreció en -5,5 por ciento. De otro lado, la poderosa agremiación Andi, que agrupa a los grandes conglomerados del país encontró, a partir de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC), que la producción de las empresas manufactureras aumentó el año pasado en 4,5 por ciento.
Pero, el desempeño de la producción no siempre va acompañada de un repunte en el empleo, el que va a la zaga del primero, debido a la reducida absorción de mano de obra en muchos procesos automatizados, en donde prevalece una relación capital/trabajo muy alta o debido a un creciente nivel de capacidad instalada ociosa (la que ha oscilado en 25 por ciento). Como evidencia de ello en el 2010 el empleo disminuyó en -1,1 por ciento. Como podría presumirse la trayectoria de las ventas debe estar alineada con la producción, salvo que se registren elevados niveles de inventarios. Es revelador de esta situación que tan sólo el 15 por ciento de los entrevistados reportaba niveles altos de acumulación de mercancías. Como un síntoma de la reactivación industrial las ventas aumentaron en 3,8 por ciento como resultado del repunte de las ventas de vehículos automotores. Las grandes empresas encuestadas por la Andi vendieron en 2010 4,9 por ciento más que el año anterior.
Indudablemente que el sector industria experimenta un buen momento. Esto se refleja en las expectativas empresariales. De acuerdo a la Andi –que quizá no se puede extrapolar a la pequeña y mediana empresa azotada por la revaluación del peso- el 70 por ciento de los empresarios consideraban su entorno de negocios como bueno; en contraste con los registrado en 2009 cuando esta proporción era de 57 por ciento. Los principales problemas identificados por éstos eran el manejo del tipo de cambio, la volatilidad de la demanda y la obtención de materias primas, factores que representaban un poco más del 40 por ciento. Al parecer la recuperación industrial va a permitir que la economía crezca en 2011 a un ritmo de 4,5 por ciento. En Boyacá resulta un indicio alentador el hecho de que la inversión neta en la industria haya aumentado en 2010 en 11,3 por ciento como consecuencia de la aceleración del crecimiento del capital invertido en Sogamoso.
OTROSÍ: En Tunja coincide una antifuncional ampliación de andenes y una malla vial deteriorada. Los megahuecos brotan, aquí y allá. El pavimento es de dudosa calidad y los contratistas ídem. La ineficiencia del Alcalde es proporcional a su incontinencia verbal. Como dice la canción: puro buchipluma na’má.
E-mail: palimpsesto@hotmail.com http://palimpsesto21.blogspot.com/
Twitter: @zaperongo
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miércoles, 16 de marzo de 2011
lunes, 5 de julio de 2010
Profesionales en la olla
SUMAS & restas
Profesionales en la olla
Edilberto Rodríguez Araújo – Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
La Ley de Okun no es válida en Colombia. Esta hipótesis sostiene que el crecimiento económico va acompañado de una caída simultánea del desempleo. Así lo evidencia el comportamiento reciente de la economía colombiana que, incluso no se desvirtúa con el repunte observado en el primer trimestre de este año: pese a que el PIB creció en 4,4 por ciento el desempleo se ha remontado en más del 12 por ciento.
Asimismo, no obstante que el empleo sea elevado levemente, ni su ritmo ni su composición ni su calidad son las deseables. Desde mayo de 2009 sólo se ha incrementado en 2,5 por ciento mientras que la fuente de este crecimiento han sido los servicios de baja productividad pertenecientes a actividades informales en que la categoría predominante son los llamados “trabajadores por cuenta propia” (43 por ciento). La economía ha sido incapaz de absorber la creciente oferta de mano de obra, lo que se ve acentuado por los estímulos gubernamentales hacia procesos intensivos en capital fijo, tal como lo ejemplifican las zonas francas. Por ello el desempleo en mayo de 2010 es casi idéntico al de 2003: 12,1 por ciento.
El deterioro del mercado laboral está articulado a la compresión salarial lo que ahonda la brecha social. El Observatorio Laboral del Ministerio de Educación Nacional divulgó recientemente cómo entre 2001-2009 el número de graduados en las diversas modalidades de Instituciones de Educación Superior (IES) se situó en un poco más de 1,5 millones –guarismo similar a la matrícula actual- encontrándose que más del 35 por ciento de los egresados en los últimos dos años duraron más de seis meses en conseguir un empleo. Es ilustrativo que el salario de enganche en los últimos tres años (2006-2009) registró un sensible declive, en lo profesionales hombres cayó de $ 1.837.740 a $ 1.742.706; en contraste fue mayor este descenso en los hombres (-5,2 por ciento) que en las mujeres (-1,1 por ciento), existiendo algunas carreras, como las licenciaturas, contrario a Medicina y Derecho, que tienen menores remuneraciones.
De manera reiterada se ha señalado –ahora lo declaró el ambiguo Director del SENA, entidad que se aproxima a la cobertura que tienen las universidades públicas (455.000 cupos)- que la vocación laboral está desfasado del perfil académico de los graduados, reclamándose un mayor énfasis en las carreras técnicas y tecnológicas; sin embargo, el documento del MEN revela un nivel de insatisfacción superior en estos dos últimos segmentos que en la educación universitaria en la que, paradójicamente, el 83,8 por ciento de los entrevistados se mostró satisfecho con los estudios realizados y el empleo desempeñado.
El subempleo que afecta a una tercera parte de la población laboral del país incide análogamente en los profesionales colombianos, quienes expresan su inconformidad porque las oportunidades ofrecidas son de bajos salarios que no corresponden a sus competencias laborales. El panorama se ensombrece más cuando se observa cómo los contratos de prestación de servicios y a término fijo han aumentado, mientras que a término indefinido se han reducido, representado alrededor de la mitad, lo que denota la inestabilidad y precarización derivada de la mal denominada flexibilidad laboral.
OTROSÍ: ¡Aleluya! Tunja –a pesar del escepticismo de las amas de casa- fue la ciudad que experimentó la menor variación en el nivel de precios de la canasta familiar en mayo, quien lo creyera: - 0,30 por ciento. El acumulado en lo corrido del año es inferior al promedio nacional: 1,42 frente a 2,47 por ciento. ¿Cuál fue la clave? ¿Mayor oferta de bienes y servicios o menor capacidad de compra?
Profesionales en la olla
Edilberto Rodríguez Araújo – Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
La Ley de Okun no es válida en Colombia. Esta hipótesis sostiene que el crecimiento económico va acompañado de una caída simultánea del desempleo. Así lo evidencia el comportamiento reciente de la economía colombiana que, incluso no se desvirtúa con el repunte observado en el primer trimestre de este año: pese a que el PIB creció en 4,4 por ciento el desempleo se ha remontado en más del 12 por ciento.
Asimismo, no obstante que el empleo sea elevado levemente, ni su ritmo ni su composición ni su calidad son las deseables. Desde mayo de 2009 sólo se ha incrementado en 2,5 por ciento mientras que la fuente de este crecimiento han sido los servicios de baja productividad pertenecientes a actividades informales en que la categoría predominante son los llamados “trabajadores por cuenta propia” (43 por ciento). La economía ha sido incapaz de absorber la creciente oferta de mano de obra, lo que se ve acentuado por los estímulos gubernamentales hacia procesos intensivos en capital fijo, tal como lo ejemplifican las zonas francas. Por ello el desempleo en mayo de 2010 es casi idéntico al de 2003: 12,1 por ciento.
El deterioro del mercado laboral está articulado a la compresión salarial lo que ahonda la brecha social. El Observatorio Laboral del Ministerio de Educación Nacional divulgó recientemente cómo entre 2001-2009 el número de graduados en las diversas modalidades de Instituciones de Educación Superior (IES) se situó en un poco más de 1,5 millones –guarismo similar a la matrícula actual- encontrándose que más del 35 por ciento de los egresados en los últimos dos años duraron más de seis meses en conseguir un empleo. Es ilustrativo que el salario de enganche en los últimos tres años (2006-2009) registró un sensible declive, en lo profesionales hombres cayó de $ 1.837.740 a $ 1.742.706; en contraste fue mayor este descenso en los hombres (-5,2 por ciento) que en las mujeres (-1,1 por ciento), existiendo algunas carreras, como las licenciaturas, contrario a Medicina y Derecho, que tienen menores remuneraciones.
De manera reiterada se ha señalado –ahora lo declaró el ambiguo Director del SENA, entidad que se aproxima a la cobertura que tienen las universidades públicas (455.000 cupos)- que la vocación laboral está desfasado del perfil académico de los graduados, reclamándose un mayor énfasis en las carreras técnicas y tecnológicas; sin embargo, el documento del MEN revela un nivel de insatisfacción superior en estos dos últimos segmentos que en la educación universitaria en la que, paradójicamente, el 83,8 por ciento de los entrevistados se mostró satisfecho con los estudios realizados y el empleo desempeñado.
El subempleo que afecta a una tercera parte de la población laboral del país incide análogamente en los profesionales colombianos, quienes expresan su inconformidad porque las oportunidades ofrecidas son de bajos salarios que no corresponden a sus competencias laborales. El panorama se ensombrece más cuando se observa cómo los contratos de prestación de servicios y a término fijo han aumentado, mientras que a término indefinido se han reducido, representado alrededor de la mitad, lo que denota la inestabilidad y precarización derivada de la mal denominada flexibilidad laboral.
OTROSÍ: ¡Aleluya! Tunja –a pesar del escepticismo de las amas de casa- fue la ciudad que experimentó la menor variación en el nivel de precios de la canasta familiar en mayo, quien lo creyera: - 0,30 por ciento. El acumulado en lo corrido del año es inferior al promedio nacional: 1,42 frente a 2,47 por ciento. ¿Cuál fue la clave? ¿Mayor oferta de bienes y servicios o menor capacidad de compra?
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