Informe de gestión y espejismo de las cifras.
Edilberto Rodríguez Araújo –Representante profesoral ante el Consejo Académico de la UPTC, sede central.
Han transcurrido los primeros cien días de la actual Rectoría, encabezada por el Doctor Gustavo Álvarez Álvarez, y son crecientes las expectativas sobre los resultados de este primer tramo del cuatrienio. Para responder a lo preceptuado en el Estatuto General acerca de la rendición de cuentas, como ejercicio de control social, el Rector ha convocado a una audiencia pública el 15 de abril a la Comunidad Universitaria para conocer el Informe de gestión correspondiente. De la lectura desprevenida del documento de 66 diapositivas, que abarca los siete lineamientos contenidos en el plan de desarrollo del exrector Alfonso López (2007-2010), se desprenden las siguientes consideraciones:
1. El informe, divulgado en el portal de la UPTC, no se refiere a los primeros cien días de esta administración; por consiguiente, surge la pregunta obligada de ¿por qué no lo hizo el saliente equipo directivo? Es un informe en cuerpo ajeno. Además se observa que la presentación es la continuación del folleto divulgado, subrepticiamente, por la pasada administración a finales del año pasado, y reproducido en la edición No. 17 del periódico “Desde la U”. La diferencia consiste sólo en que, mientras en el informe se incluyen, en su mayoría, cifras de uno o dos años, el impreso cubre todo el periodo rectoral.
2. El documento repite un error metodológico que se encuentra el en el folleto mencionado y que dificulta cualquier evaluación: la inexistencia de metas cuantificables. Esta omisión se remonta al Plan de Desarrollo Institucional (PDI), donde éstas se homologan a los llamados “logros” que no poseen una línea base (o indicador inicial), fijándose, por lo tanto parámetros arbitrarios, que no resultan de un diagnóstico previo. Por ello, son muy voluntaristas, al no identificar ni actividades y acciones, ni el financiamiento requerido, ni tampoco los responsables en cada área funcional . Finalizando 2010 se difundió, de manera restringida, un documento de seis páginas denominado “Informe consolidado de cumplimiento de logros planteados en el PDI”, en donde abunda el cumplimiento de los objetivos trazados en los 23 programas formulados, cercano al 89 %, lo que revelaría, aparentemente, una exitosa y loable gestión.
3. En concordancia con lo anterior, cuando se examinan de cerca los logros obtenidos se encuentran notorios desfases en el cumplimiento esperado de programas, tales como, carreras acreditadas (76%), relevo generacional (50%), vinculación de egresados (50%), certificación de laboratorios (33,3%), Grupos de investigación de excelencia (45%), revistas indexadas (25%), oferta de programas en extensión (60%), entre otros. Pero, algo más: al confrontarse la información contenida en el documento citado con el informe impreso, se encontrará que existen diferencias notorias en estimativos tales como programas de Maestría en cada Facultad, plan de relevo generacional, número de doctores, creación de programas de Especialización, existencia de grupos de investigación categoría A, programas de bienestar universitario y disponibilidad de portafolios de servicios por Facultad, etc., lo cual alteraría los resultados mostrados.
De otro lado, no obstante el aumento de la matrícula universitaria, la planta docente ha tenido un comportamiento inercial, pese a que el Acuerdo 065 de 2005 estableció una nómina equivalente a 566 profesores, que aúno no se ha copado, siendo acelerado el crecimiento de los catedráticos.
Evolución de las principales variables de la UPTC (segundo semestre de cada año).
Año Número de estudiantes Número de profesores Número de funcionarios
2007 22.944 1.428 658
2008 23.282 1.482 649
2009 23.305 1.434 911
2010 23.411 1.507 955
Fuente: Informe de gestión 2007-2010/ Informe de gestión: rendición de cuentas.
En contraste, en los últimos dos años se ha elevado la planta administrativa, como resultado de la mayor contratación de los denominados “administrativos temporales”.
Evolución del personal de la UPTC.
Año Personal docente Personal administrativo
Planta Ocasionales Catedráticos Empleados públicos Trabajadores oficiales Administrativos temporales
2007 522 552 354 415 243 n.d.
2008 527 558 397 415 234 n.d.
2009 505 529 400 367 202 342
2010 529 526 452 401 201 353
Fuente: Informe de gestión 2007-2010/ Informe de gestión: rendición de cuentas.
4. Como ha sido recurrente, la falta de uniformidad de la información presupuestal ha llevado a interpretaciones divergentes. En la última década se ha señalado que la Universidad ha padecido de un desfinanciamiento que se refleja en la persistencia de un déficit presupuestal, que en ocasiones, revistió características estructurales. Sin embargo, los continuos cambios en la presentación de las cifras parecería desvirtuar lo anterior.
Al cotejar el informe impreso con la información divulgada en la página web, referida a la ejecución presupuestal del último periodo, son visibles las discrepancias numéricas. La conclusión inmediata es que, la anterior Administración tuvo un déficit presupuestal en su primer año lo que fue subsanado en los siguientes. Salta a la vista que los esfuerzos de generación de recursos propios han conducido a que el 34% de los ingreso del presupuesto provenga de la “venta de productos y servicios”, representando los recaudos por matrícula de pregrado el 13,8%, mientras los aportes de la Nación han venido descendiendo, hasta situarse en 59%.
En el lapso 2010 - 2011 los aportes nominales del Gobierno Nacional exhibieron un modesto incremento inferior al 1% dentro del presupuesto inicial el cual pasó de $ 89.900 millones a $90.749 millones, significando estas transferencias iniciales un aumento de 1,3% por debajo de la tasa de inflación. Obviamente, en el transcurso de cada vigencia el presupuesto definitivo y el ejecutado varía tendiendo a aumentar, por adiciones y reducciones, lo que le da un margen de maniobra a cada Administración. No obstante la flexibilidad en el manejo presupuestal, lo diversos informes arrojan resultados dispares, mostrando un notorio contraste entre el informe impreso y el divulgado en el portal de la Universidad, objeto de la rendición de cuentas.
Si se analiza la trayectoria seguida por los recursos administrados por la pasada Administración, puede observarse que en el primer año se registró un déficit presupuestal que se enjugó, parcialmente, con el cobro anticipado de matrícula por un valor de $ 5.500 millones, y, posteriormente, en el año 2008 se contrajo un crédito por $ 7.000 millones para equilibrar las cuenta y conjurar la persistencia de un faltante en la financiación presupuestal, como consecuencia del exagerado crecimiento de los gastos generales y los gastos de personal, sólo contrarrestado por el bajo desempeño de la inversión física, lo que ha llevado a una obsoleta infraestructura y equipamiento.
Como resultado de las discrepancias en las fuentes de información y a la aplicación de metodologías no comparables, en la medición de la gestión financiera o presupuestal, es frecuente encontrar cifras no coincidentes, susceptibles de mostrar un balance favorable o un saldo en rojo. Es evidente, tal como se ilustra, a continuación, que los informes aluden a la ejecución presupuestal (recaudos acumulados y compromisos de gasto), aclaración que no es explícita en los documentos oficiales y que llevan a una necesaria depuración de las cifras presupuestales.
Evolución de la ejecución presupuestal de la UPTC.
Año Ingresos (miles de millones $). Informe impreso. Ingresos (miles de millones $). Informe portal UPTC. Gastos (miles de millones $) Déficit/superávit (miles de millones $)
2007 105.505 108.189 110.733 -2.544
2008 125.356 125.855 112.877 12.978
2009 138.680 138.680 130.700 7.980
2010 156.467* 160.009 146.894 13.115
Fuente: Informe de gestión 2007-2010/ Informe de gestión: rendición de cuentas/ SIAFI.
*informe proyectado.
Para que la información presupuestal tenga una real utilidad, se requiere precisar datos relevantes en su ejecución, como es el caso de los ingresos, donde no sólo se debe reflejar el recaudo del mismo, sino que, además es conveniente que el informe presentado a la comunidad, contenga datos referidos al presupuesto de ingresos aforados, como no aforados, de tal manera que permita establecer el porcentaje de dicho recaudo. Así mismo, en lo que respecta a los gastos, sería interesante determinar del monto de los compromisos presupuestales, el valor constituido por reservas y cuentas por pagar, estableciendo, en cada vigencia, la proporción del cumplimiento por parte de los proveedores de bienes y servicios (obligaciones constituidas), y los pagos, respectivamente.
De otro lado, las cifras divulgadas revelan un crecimiento del 64% en 2010, respecto del superávit presupuestal registrado en 2009, siendo este excedente para el año 2010 de $13.115 millones (8,2% del total del presupuesto), cifra nada despreciable para canalizarla hacia la inversión en los diferentes programas y proyectos que se habrían podido iniciar en la vigencia respectiva. De esa manera podría mostrarse una gestión más eficiente de la Administración, lo que permitiría apoyar y fortalecer las iniciativas de estudiantes, docentes, trabajadores y comunidad en general. De lo anterior, surgen los siguientes interrogantes: ¿supera el recaudo de ingresos el monto presupuestado?, si es así, ¿por qué no se aprovechan esos recursos, comprometiéndolos en la misma vigencia?, o, es que acaso, ¿la planeación no contribuye a este propósito?
5. Han transcurrido los primeros cien días de la actual Administración y la Comunidad Universitaria espera los lineamientos básicos que sustentarán el plan de desarrollo, cuyos componentes centrales aún no se han trazado y que, se supone, se derivan del programa de gobierno presentado por el Rector en su campaña electoral. Si bien es cierto, al despegar este periodo se han dado episodios que denotan una dosis de improvisación- particularmente, en el nombramiento del equipo directivo y decanos, así como en la contratación-, los diversos estamentos universitarios confían que haya un cambio de rumbo en las prioridades institucionales y no se replique el autoritario estilo que caracterizó la pasada Administración, que condujo a una gestión muy cuestionada. La próxima evaluación no será en cuerpo ajeno.
Tunja, abril 15 de 2011.
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martes, 19 de abril de 2011
martes, 23 de marzo de 2010
¿ Rendición de cuentas o de cuentos?
¿RENDICIÓN DE CUENTAS O DE CUENTOS?
Edilberto Rodríguez Araújo (Profesor de la Escuela de Economía de la UPTC)
http://palimpsesto21.blogspot.com/
La petición y rendición de cuentas es uno de los rasgos de la democracia participativa. La audiencia pública es un escenario de interlocución para hacer seguimiento y evaluación a la gestión pública en tiempo real. Los ejes de referencia, para identificar los avances y retrocesos, la distancia entre lo prometido y lo ejecutado, lo constituyen los planes y programas, que suponen todo un instrumental convencional de indicadores de desempeño y resultados, los que permiten medir la eficacia y el impacto de las actuaciones de los administradores públicos. La Administración Universitaria convocó a una audiencia pública para el 25 de marzo. Tal como está concebida parece un inocuo simulacro.
El núcleo de la audiencia es el Informe de Gestión de la Rectoría de la UPTC, correspondiente al 2009, año en que concluye esta Administración. De lo anterior afloran varias inquietudes:
1. Las 106 diapositivas que estructuran el informe, integrado por la escueta descripción de los 7 lineamientos y 16 programas, aparte de incluir información de los últimos dos años no hace una referencia explícita de los indicadores de resultados o de producto que, se presume, revelarían el presunto éxito de la gestión rectoral, porque en el plan de desarrollo cuatrienal sólo se enunciaron acciones sin sustento en proyectos puntuales. De entrada no se incluyen las metas, los indicadores de (línea) base, los resultados esperados, el cumplimiento de las metas fijadas, ni los posibles factores que incidieron en su (in)cumplimiento. En esas condiciones las explicaciones caen en el fangoso terreno de la casuística, de la autocomplaciente tautología, del estilo de: “se desarrolló la visita de los pares académicos, se recibió el informe de evaluación, se elaboró la respuesta a los pares académicos”. Describe un procedimiento, pero no ahonda en el proceso de acreditación de los 54 programas académicos de pregrado. Son números fuera de contexto. Se ve el árbol pero no se divisa el bosque;
2. Al citarse sólo estadísticas parciales de la planta docente del 2009 , sin mencionarse la de años anteriores, no se evidencia cómo ésta se ha reducido, entre 2008 y 2009, de 533 a 511 profesores de planta –distante de los 558 que es el nivel establecido en el Acuerdo 065 de 2005 que “descongela” la planta docente-, en contraste con el salto observado de 590 a 637 profesores ocasionales, mientras que los catedráticos externos descendieron de 481 a 452 personas. La expansión de la oferta de programas requiere el fortalecimiento de la planta de personal docente; lo que se ha hecho es no “reponer” los profesores que se retiran o renuncian, diluyéndose los concursos en el evasivo discurso de la “planta global”, lo que ha debilitado la calidad de la enseñanza en muchos programas. A lo anterior se agrega que las reformas curriculares, recién implantadas, prevén la disminución de los requerimientos docentes por la drástica compresión del número de asignaturas de los planes de estudios, como efecto de la imposición de los arbitrarios topes de créditos y de las áreas curriculares;
3. Pese a todos los programas de apoyo socioeconómico que desarrolla la Unidad de Política Social –en el 2009 se beneficiaron 34.765 estudiantes (¿?), con recursos que superan los $ 8.600 millones- es inexplicable el elevado nivel de deserción estudiantil . Nuevamente, como no se incluyen estadísticas históricas, inquieta que los 2.158 estudiantes, mayormente de programas no presenciales y presenciales como educación, ingeniería, economía, administración, etc., que abandonaron las aulas por causas económicas o extraeconómicas, representen cerca del 10 % de la población universitaria. Es tan sólo una hoja en medio del espeso follaje. Sorprende, que a pesar de que el año pasado no se realizaron comicios electorales, se hayan beneficiado del certificado electoral 23.512 estudiantes, por encima del universo estudiantil: 23.285 ¿Cuál ha sido el verdadero impacto de la política de bienestar estudiantil para retener a los estudiantes y contrarrestar el éxodo estudiantil? ¿Inducirá el eventual reajuste del pago de matrículas, según el perfil socioeconómico del estudiante, una mayor deserción?
4. A juzgar por la información presupuestal que se incluye en el informe, los déficits son cosas del pasado, y, por el contrario, la situación es boyante, con un superávit que podría ser de $ 3.428 millones o de $ 8.046 millones , según sea el prisma con el que se examinen las cuentas. ¿Por qué se registra un saldo positivo en lugar del saldo en rojo que había puesto en jaque la sostenibilidad financiera de la Universidad en los últimos años? La respuesta la proporciona el último boletín de la Dirección Administrativa y Financiera que anota que esta “suma debe entenderse no como un superávit presupuestal sino como recursos no ejecutados durante la vigencia, con destinación específica para inversión y convenios”. En otros términos, son los compromisos de gasto que se arrastran de un año a otro (recursos del balance, tales como reservas presupuestales, cuentas por pagar y otras obligaciones) y con los cuales se taponan las posibles fuentes de desfinanciamiento, mostrando un ficticio equilibrio financiero. No sobra recordar que en el 2007 la Administración recurrió al pago anticipado de matrículas ($ 5.000 millones) y en el 2008 a un crédito bancario ($ 7.000 millones) para cubrir sus obligaciones, lo que se refleja en el incremento del rubro del servicio de la deuda en 2009;
Cuadro 1. Ejecución de ingresos (miles de $)
Rubro 2008 Participación porcentual 2009 Participación porcentual
Recursos propios 32.695.957 27,6 48.230.752 34,8
Aportes de la Nación 77.158.971 65,1 84.298.181 60,7
Recursos de capital 8.576.990 7,3 6.216.852 4,5
Total 118.431.918 100,0 138.745.785 100,0
Fuente: Informe de Gestión 2009.
Cuadro 2. Ejecución de gastos (miles de $)
Rubro 2008 Participación porcentual 2009 Participación porcentual
Gastos de funcionamiento 107.045.151 95,0 117.900.467 90,2
Servicio de la deuda 429.698 0,4 7.679.955 5,9
Inversión 5.194.969 4,6 5.119.130 3,9
Total 112.669.818 100,0 130.699.552 100,0
Fuente: Informe de Gestión 2009.
5. Resulta paradójico, dentro de la nómina de personal que los denominados “Administrativos temporales” hayan disminuido en los dos últimos años de 450 a 405, lo que no se ha traducido en una merma en el gasto de “supernumerarios y contratos a término fijo”, franja que absorbió en el 2009 $ 5.200 millones, $ 334 millones más que en el 2008. La aparente reducción del personal temporal es atribuible a la contratación con terceros –particularmente con empresas de servicios temporales como Administra Ram y Cobasec- de vigilantes, jardineros, custodios de biblioteca, aseadores, técnicos, profesionales, entre otros, siendo más de 230 personas, que, gradualmente, van desplazando a trabajadores oficiales y empleados públicos, cuyo número cayó en los dos últimos años en 39 funcionarios . La contratación con terceros de personal administrativo y operativo ascenderá este año a un poco más de $ 2.840 millones. ¿Es este un ejemplo de la austeridad en servicios personales que la Administración predica pero que no practica?
6. La obsoleta infraestructura física de la Universidad no mejora con un precario mantenimiento de pañete y pintura, como se hizo, a trancas y mochas, el mes pasado en el Edificio Central, con un contrato por $ 245 millones. El rezago de la inversión es visible: en el 2009 sólo se ejecutó el 66,3 % de la inversión proyectada en obras físicas. De la inversión prevista para la adquisición y adecuación del antiguo Hospital San Rafael, hoy sede de la Facultad de Salud, sólo se ejecutó el 66,6 % de lo programado. En el “elefante blanco” del Edificio de Laboratorios se ejecutó tan sólo el 3,2 % de lo proyectado, según el Informe de Gestión. ¿Por qué tanto retraso en una construcción que se yergue como un homenaje a la ineficiencia administrativa?
7. En el informe presentado por la Contraloría General de la República a finales del año pasado, se constata –a contrapelo del tan publicitado sistema de gestión de calidad y su no menos magnificado subproducto, SIGMA- una de la mayores deficiencias en la planeación de la Universidad: un plan de acción anual, derivado del plan de desarrollo, que por su etérea formulación, impide “realizar un seguimiento efectivo al cumplimiento” de las actividades, al carecer de indicadores adecuados, identificación de la población objetivo, tiempo de ejecución, presupuesto requerido, parámetros de comparación, etc.
8. Aunque no se menciona en el informe rectoral, es inocultable que uno de los baches de su gestión es la apabullante incapacidad de concertar con los estamentos universitarios. El accidentado proceso de elaboración de un nuevo estatuto docente así lo confirma. Entregado el proyecto de la comisión designada por el Consejo Superior, documento objeto de múltiples observaciones, surgió un limbo, ya que la Administración decidió, motu proprio, a través del Consejo Académico, encauzar su discusión sin un cronograma consensuado. El profesorado, en diversas asambleas, ha reiterado la conveniencia de un proyecto alternativo, el cual se está perfilando y que aventaja, ampliamente, el proyecto de la comisión. De igual forma, sorprende la insistencia del Consejo Académico en implantar los formatos electrónicos del Plan de Trabajo Académico (PTA) como instrumento de evaluación del desempeño docente, cuyo referente es el artículo 16 del Acuerdo 065 de 2002. Sin embargo, en el mismo Acuerdo en el artículo 13 se refiere al “Plan Individual de Trabajo del Profesor Universitario” (PIT), el cual se remonta al artículo 123 del Acuerdo 021 de 1993 (Estatuto Docente), al Acuerdo 069 de 2000 (jornada de trabajo); al Acuerdo 050 de 2008 (sistema de créditos), a la Resolución del Consejo Académico número 032 de 2009 (modalidades de investigación) y, por último, a la Resolución 055 de 2009 (calendario académico de 2010). En esta última disposición se hace mención al PIT no al PTA. Contradictoriamente, y mostrando las incongruencias de la normatividad universitaria, en la Resolución del Consejo Académico número 49 de 2009 (modalidades de extensión), se menciona el PTA. ¿Se puede adoptar un instrumento de evaluación que carece de un acto administrativo que lo sustente?
Las anteriores son algunas de las acotaciones que se desprenden del informe rectoral, que muestra piezas sueltas del funcionamiento de la Universidad, sin una visión de conjunto que supere la presentación fragmentaria de su gestión, sin una conexión directa con el plan de desarrollo institucional. Es tan sólo una larga enumeración de discutibles logros acompañados de cifras descontextualizadas. En últimas, un cuento mal contado.
Edilberto Rodríguez Araújo (Profesor de la Escuela de Economía de la UPTC)
http://palimpsesto21.blogspot.com/
La petición y rendición de cuentas es uno de los rasgos de la democracia participativa. La audiencia pública es un escenario de interlocución para hacer seguimiento y evaluación a la gestión pública en tiempo real. Los ejes de referencia, para identificar los avances y retrocesos, la distancia entre lo prometido y lo ejecutado, lo constituyen los planes y programas, que suponen todo un instrumental convencional de indicadores de desempeño y resultados, los que permiten medir la eficacia y el impacto de las actuaciones de los administradores públicos. La Administración Universitaria convocó a una audiencia pública para el 25 de marzo. Tal como está concebida parece un inocuo simulacro.
El núcleo de la audiencia es el Informe de Gestión de la Rectoría de la UPTC, correspondiente al 2009, año en que concluye esta Administración. De lo anterior afloran varias inquietudes:
1. Las 106 diapositivas que estructuran el informe, integrado por la escueta descripción de los 7 lineamientos y 16 programas, aparte de incluir información de los últimos dos años no hace una referencia explícita de los indicadores de resultados o de producto que, se presume, revelarían el presunto éxito de la gestión rectoral, porque en el plan de desarrollo cuatrienal sólo se enunciaron acciones sin sustento en proyectos puntuales. De entrada no se incluyen las metas, los indicadores de (línea) base, los resultados esperados, el cumplimiento de las metas fijadas, ni los posibles factores que incidieron en su (in)cumplimiento. En esas condiciones las explicaciones caen en el fangoso terreno de la casuística, de la autocomplaciente tautología, del estilo de: “se desarrolló la visita de los pares académicos, se recibió el informe de evaluación, se elaboró la respuesta a los pares académicos”. Describe un procedimiento, pero no ahonda en el proceso de acreditación de los 54 programas académicos de pregrado. Son números fuera de contexto. Se ve el árbol pero no se divisa el bosque;
2. Al citarse sólo estadísticas parciales de la planta docente del 2009 , sin mencionarse la de años anteriores, no se evidencia cómo ésta se ha reducido, entre 2008 y 2009, de 533 a 511 profesores de planta –distante de los 558 que es el nivel establecido en el Acuerdo 065 de 2005 que “descongela” la planta docente-, en contraste con el salto observado de 590 a 637 profesores ocasionales, mientras que los catedráticos externos descendieron de 481 a 452 personas. La expansión de la oferta de programas requiere el fortalecimiento de la planta de personal docente; lo que se ha hecho es no “reponer” los profesores que se retiran o renuncian, diluyéndose los concursos en el evasivo discurso de la “planta global”, lo que ha debilitado la calidad de la enseñanza en muchos programas. A lo anterior se agrega que las reformas curriculares, recién implantadas, prevén la disminución de los requerimientos docentes por la drástica compresión del número de asignaturas de los planes de estudios, como efecto de la imposición de los arbitrarios topes de créditos y de las áreas curriculares;
3. Pese a todos los programas de apoyo socioeconómico que desarrolla la Unidad de Política Social –en el 2009 se beneficiaron 34.765 estudiantes (¿?), con recursos que superan los $ 8.600 millones- es inexplicable el elevado nivel de deserción estudiantil . Nuevamente, como no se incluyen estadísticas históricas, inquieta que los 2.158 estudiantes, mayormente de programas no presenciales y presenciales como educación, ingeniería, economía, administración, etc., que abandonaron las aulas por causas económicas o extraeconómicas, representen cerca del 10 % de la población universitaria. Es tan sólo una hoja en medio del espeso follaje. Sorprende, que a pesar de que el año pasado no se realizaron comicios electorales, se hayan beneficiado del certificado electoral 23.512 estudiantes, por encima del universo estudiantil: 23.285 ¿Cuál ha sido el verdadero impacto de la política de bienestar estudiantil para retener a los estudiantes y contrarrestar el éxodo estudiantil? ¿Inducirá el eventual reajuste del pago de matrículas, según el perfil socioeconómico del estudiante, una mayor deserción?
4. A juzgar por la información presupuestal que se incluye en el informe, los déficits son cosas del pasado, y, por el contrario, la situación es boyante, con un superávit que podría ser de $ 3.428 millones o de $ 8.046 millones , según sea el prisma con el que se examinen las cuentas. ¿Por qué se registra un saldo positivo en lugar del saldo en rojo que había puesto en jaque la sostenibilidad financiera de la Universidad en los últimos años? La respuesta la proporciona el último boletín de la Dirección Administrativa y Financiera que anota que esta “suma debe entenderse no como un superávit presupuestal sino como recursos no ejecutados durante la vigencia, con destinación específica para inversión y convenios”. En otros términos, son los compromisos de gasto que se arrastran de un año a otro (recursos del balance, tales como reservas presupuestales, cuentas por pagar y otras obligaciones) y con los cuales se taponan las posibles fuentes de desfinanciamiento, mostrando un ficticio equilibrio financiero. No sobra recordar que en el 2007 la Administración recurrió al pago anticipado de matrículas ($ 5.000 millones) y en el 2008 a un crédito bancario ($ 7.000 millones) para cubrir sus obligaciones, lo que se refleja en el incremento del rubro del servicio de la deuda en 2009;
Cuadro 1. Ejecución de ingresos (miles de $)
Rubro 2008 Participación porcentual 2009 Participación porcentual
Recursos propios 32.695.957 27,6 48.230.752 34,8
Aportes de la Nación 77.158.971 65,1 84.298.181 60,7
Recursos de capital 8.576.990 7,3 6.216.852 4,5
Total 118.431.918 100,0 138.745.785 100,0
Fuente: Informe de Gestión 2009.
Cuadro 2. Ejecución de gastos (miles de $)
Rubro 2008 Participación porcentual 2009 Participación porcentual
Gastos de funcionamiento 107.045.151 95,0 117.900.467 90,2
Servicio de la deuda 429.698 0,4 7.679.955 5,9
Inversión 5.194.969 4,6 5.119.130 3,9
Total 112.669.818 100,0 130.699.552 100,0
Fuente: Informe de Gestión 2009.
5. Resulta paradójico, dentro de la nómina de personal que los denominados “Administrativos temporales” hayan disminuido en los dos últimos años de 450 a 405, lo que no se ha traducido en una merma en el gasto de “supernumerarios y contratos a término fijo”, franja que absorbió en el 2009 $ 5.200 millones, $ 334 millones más que en el 2008. La aparente reducción del personal temporal es atribuible a la contratación con terceros –particularmente con empresas de servicios temporales como Administra Ram y Cobasec- de vigilantes, jardineros, custodios de biblioteca, aseadores, técnicos, profesionales, entre otros, siendo más de 230 personas, que, gradualmente, van desplazando a trabajadores oficiales y empleados públicos, cuyo número cayó en los dos últimos años en 39 funcionarios . La contratación con terceros de personal administrativo y operativo ascenderá este año a un poco más de $ 2.840 millones. ¿Es este un ejemplo de la austeridad en servicios personales que la Administración predica pero que no practica?
6. La obsoleta infraestructura física de la Universidad no mejora con un precario mantenimiento de pañete y pintura, como se hizo, a trancas y mochas, el mes pasado en el Edificio Central, con un contrato por $ 245 millones. El rezago de la inversión es visible: en el 2009 sólo se ejecutó el 66,3 % de la inversión proyectada en obras físicas. De la inversión prevista para la adquisición y adecuación del antiguo Hospital San Rafael, hoy sede de la Facultad de Salud, sólo se ejecutó el 66,6 % de lo programado. En el “elefante blanco” del Edificio de Laboratorios se ejecutó tan sólo el 3,2 % de lo proyectado, según el Informe de Gestión. ¿Por qué tanto retraso en una construcción que se yergue como un homenaje a la ineficiencia administrativa?
7. En el informe presentado por la Contraloría General de la República a finales del año pasado, se constata –a contrapelo del tan publicitado sistema de gestión de calidad y su no menos magnificado subproducto, SIGMA- una de la mayores deficiencias en la planeación de la Universidad: un plan de acción anual, derivado del plan de desarrollo, que por su etérea formulación, impide “realizar un seguimiento efectivo al cumplimiento” de las actividades, al carecer de indicadores adecuados, identificación de la población objetivo, tiempo de ejecución, presupuesto requerido, parámetros de comparación, etc.
8. Aunque no se menciona en el informe rectoral, es inocultable que uno de los baches de su gestión es la apabullante incapacidad de concertar con los estamentos universitarios. El accidentado proceso de elaboración de un nuevo estatuto docente así lo confirma. Entregado el proyecto de la comisión designada por el Consejo Superior, documento objeto de múltiples observaciones, surgió un limbo, ya que la Administración decidió, motu proprio, a través del Consejo Académico, encauzar su discusión sin un cronograma consensuado. El profesorado, en diversas asambleas, ha reiterado la conveniencia de un proyecto alternativo, el cual se está perfilando y que aventaja, ampliamente, el proyecto de la comisión. De igual forma, sorprende la insistencia del Consejo Académico en implantar los formatos electrónicos del Plan de Trabajo Académico (PTA) como instrumento de evaluación del desempeño docente, cuyo referente es el artículo 16 del Acuerdo 065 de 2002. Sin embargo, en el mismo Acuerdo en el artículo 13 se refiere al “Plan Individual de Trabajo del Profesor Universitario” (PIT), el cual se remonta al artículo 123 del Acuerdo 021 de 1993 (Estatuto Docente), al Acuerdo 069 de 2000 (jornada de trabajo); al Acuerdo 050 de 2008 (sistema de créditos), a la Resolución del Consejo Académico número 032 de 2009 (modalidades de investigación) y, por último, a la Resolución 055 de 2009 (calendario académico de 2010). En esta última disposición se hace mención al PIT no al PTA. Contradictoriamente, y mostrando las incongruencias de la normatividad universitaria, en la Resolución del Consejo Académico número 49 de 2009 (modalidades de extensión), se menciona el PTA. ¿Se puede adoptar un instrumento de evaluación que carece de un acto administrativo que lo sustente?
Las anteriores son algunas de las acotaciones que se desprenden del informe rectoral, que muestra piezas sueltas del funcionamiento de la Universidad, sin una visión de conjunto que supere la presentación fragmentaria de su gestión, sin una conexión directa con el plan de desarrollo institucional. Es tan sólo una larga enumeración de discutibles logros acompañados de cifras descontextualizadas. En últimas, un cuento mal contado.
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