SUMAS & restas
El Gobierno va bien, el país va mal…
Edilberto Rodríguez Araújo – Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
Concluido el periodo de gracia del actual Gobierno, comienzan los afanes para no defraudar a un país atrapado por el “embrujo santista”. La prueba de fuego es el comportamiento de la economía y la percepción de los colombianos. La última encuesta realizada por la firma Gallup a 1.200 entrevistados residentes en las cinco principales ciudades capitales, muestra la bipolaridad anímica de nuestros conciudadanos, en un país literalmente bajo el agua.
Entre octubre y diciembre de este año se dio un vuelco radical en la opinión ciudadana. Mientras en octubre el 46 por ciento de los encuestados declaró que la economía mejoraba, en diciembre esta proporción cayó a 37 por ciento. En el entretanto el nivel de desaprobación fue mayor: se elevó en 14 puntos. Contrasta lo anterior con lo referente al desempleo: el optimismo saltó del 20 al 30 por ciento de los entrevistados, lo que no logró contrarrestar que aumentara el grado de rechazo del manejo presidencial en esta área en tres puntos. Sin embargo, como los menguados ingresos son insuficientes, y, aún más, con el irrisorio incremento salarial para el año entrante, quienes declararon que la carestía ha rebrotado, y, por lo tanto ha empeorado su situación , pasó de 57 a 68 por ciento. Pero, paradójicamente, la percepción de que la lucha contra la pobreza, ha mejorado ascendió de 45 a 48 por ciento en los últimos tres meses. Como los contrastes son el denominador común, el nivel de aceptación en este ámbito, durante este corto intervalo presidencial, cayó siete puntos.
Los contradictorios síntomas de la economía han conducido a una caída de la favorabilidad del Presidente Santos, la cual se contrajo de 76 a 72 por ciento, siendo un buen guarismo si se compara con sus antecesores, cuya popularidad sucumbió ante los escándalos de corrupción y procesos de paz fallidos, salvo el pugnaz propietario de El Ubérrimo, quien, continúa con un incombustible teflón.
Pese a que las encuestas de opinión en la pasada contienda electoral fueron objeto de un meticuloso escrutinio, sus resultados hay que relativizarlos, pues son percepciones muy volubles que pueden verse alteradas por episodios económicos, políticos y sociales, pudiendo tener una resonancia mediática carente de neutralidad. El desastre invernal genera pesimismo y desesperanza con gobiernos indolentes (nacional y local) con un retórico discurso ambiental, pero con escasas o nulas acciones preventivas origen de un estado de emergencia permanente, en que los principales damnificados son los más de veinte millones de colombianos en condiciones de irredimible pobreza. Ante los incalculables costos humanos y materiales, las campañas humanitarias emprendidas por los medios de comunicación son tan sólo un paliativo; su principal valor es haber desatado la solidaridad en una sociedad aturdida por tantos conflictos de tan diversa intensidad.
OTROSÍ: Ante los cuestionamientos que se le han hecho a las corporaciones ambientales, ¿cuál ha sido la responsabilidad de Corpoboyacá, Corpochivor, y la CAR?
A mis fieles lectores UN PRÓSPERO AÑO 2011.
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domingo, 19 de diciembre de 2010
domingo, 31 de enero de 2010
¿Quien le cree a quien?
SUMAS & restas
¿Quién le cree a quien?
Edilberto Rodríguez Araújo (Coordinador del grupo de investigación OIKOS de la UPTC)
Es paradójico que una de las instituciones con menores aciertos en sus pronósticos sea la que le merezca mayor credibilidad a los 1.440 encuestados -líderes de gremios (10 por ciento), academia (24 por ciento), medios de comunicación (30 por ciento), organizaciones políticas (22 por ciento) y sociales (14 por ciento)-por el ex director del Dane, César Caballero, a través de su firma encuestadora “Cifras y conceptos”, en 15 departamentos y el distrito capital. Esa institución es el Banco de la República –es de suponer que se refiere a su flamante Junta Directiva- que obtuvo la mayor favorabilidad (69 por ciento), que contrasta con la de la figura presidencial que ocupó el 13º lugar -con un grado de confianza de 53 por ciento- entre 17 consultados.
Aunque se han cuestionado los alcances de este tipo de medición que, generalmente tiene un sesgo reduccionista, porque a partir de una reducida muestra de la población, hace extensiva, arbitrariamente, sus conclusiones a todo el universo, de alguna forma es un reflejo del pulso de la opinión que, en coyuntura como la actual, se esgrimen como una infalible verdad para apabullar a sus contendores.
El Banco de la República, santuario de la tecnocracia colombiana, es, por mandato constitucional, el responsable del manejo de la política monetaria, cambiaria y crediticia, renunciando a los propósitos de reactivación económica y generación de empleo.
La Banca Central ha centrado todos sus esfuerzos en la llamada estabilidad de precios y ha fijado la llamada inflación objetivo como ancla de su estrategia, además de la regulación de la tasa de cambio de pesos por dólar. Ante la enorme incertidumbre, que se cierne sobre la economía, que impiden metas muy puntuales, se establecen intervalos. Este fue el caso en que, por ejemplo, el Banco Emisor predijo que para 2009 la inflación oscilaría en un rango entre 4,5 y 5,5 por ciento, promediando un 5 por ciento, expectativa que, de alguna manera fue avalada por expertos económicos –pese a que sólo el 21 por ciento de estos en octubre de 2009 lo compartió-, pero que estuvo distante del resultado obtenido cual fue de 2 por ciento. Para el 2010 la proyección del Banco sitúa el intervalo, tanto para el PIB como la inflación, entre 2 y 4 por ciento, siendo su cumplimiento muy incierto.
Otra muestra del desfase entre las previsiones y las cifras finales es la del reajuste salarial, a finales del año pasado. El Banco de la República, luego de revisar sus predicciones, anticipó que sería de 6,1 por ciento; sin embargo, el incremento del salario mínimo fue de 3,6 por ciento –aumento que se anulará con las incontenibles alzas de precios de comienzos de año, espoleadas por la implacable sequía y el cuestionado paquete tributario con el desproporcionado aumento del IVA a cerveza, licores y cigarrillos, para cubrir el desfinanciamiento del colapsado sector salud.
Otrosí: A pesar de que en noviembre se decidió la entrega del Instituto Técnico Rafael Reyes al municipio de Duitama –invocándose discutibles argumentos-, en el presupuesto de la UPTC para el 2010 se soslayó esta situación y se incluyó una partida por $ 1.800 millones, como si éste colegio aún estuviese adscrito a la Universidad o mediara algún convenio de prestación de servicios.
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¿Quién le cree a quien?
Edilberto Rodríguez Araújo (Coordinador del grupo de investigación OIKOS de la UPTC)
Es paradójico que una de las instituciones con menores aciertos en sus pronósticos sea la que le merezca mayor credibilidad a los 1.440 encuestados -líderes de gremios (10 por ciento), academia (24 por ciento), medios de comunicación (30 por ciento), organizaciones políticas (22 por ciento) y sociales (14 por ciento)-por el ex director del Dane, César Caballero, a través de su firma encuestadora “Cifras y conceptos”, en 15 departamentos y el distrito capital. Esa institución es el Banco de la República –es de suponer que se refiere a su flamante Junta Directiva- que obtuvo la mayor favorabilidad (69 por ciento), que contrasta con la de la figura presidencial que ocupó el 13º lugar -con un grado de confianza de 53 por ciento- entre 17 consultados.
Aunque se han cuestionado los alcances de este tipo de medición que, generalmente tiene un sesgo reduccionista, porque a partir de una reducida muestra de la población, hace extensiva, arbitrariamente, sus conclusiones a todo el universo, de alguna forma es un reflejo del pulso de la opinión que, en coyuntura como la actual, se esgrimen como una infalible verdad para apabullar a sus contendores.
El Banco de la República, santuario de la tecnocracia colombiana, es, por mandato constitucional, el responsable del manejo de la política monetaria, cambiaria y crediticia, renunciando a los propósitos de reactivación económica y generación de empleo.
La Banca Central ha centrado todos sus esfuerzos en la llamada estabilidad de precios y ha fijado la llamada inflación objetivo como ancla de su estrategia, además de la regulación de la tasa de cambio de pesos por dólar. Ante la enorme incertidumbre, que se cierne sobre la economía, que impiden metas muy puntuales, se establecen intervalos. Este fue el caso en que, por ejemplo, el Banco Emisor predijo que para 2009 la inflación oscilaría en un rango entre 4,5 y 5,5 por ciento, promediando un 5 por ciento, expectativa que, de alguna manera fue avalada por expertos económicos –pese a que sólo el 21 por ciento de estos en octubre de 2009 lo compartió-, pero que estuvo distante del resultado obtenido cual fue de 2 por ciento. Para el 2010 la proyección del Banco sitúa el intervalo, tanto para el PIB como la inflación, entre 2 y 4 por ciento, siendo su cumplimiento muy incierto.
Otra muestra del desfase entre las previsiones y las cifras finales es la del reajuste salarial, a finales del año pasado. El Banco de la República, luego de revisar sus predicciones, anticipó que sería de 6,1 por ciento; sin embargo, el incremento del salario mínimo fue de 3,6 por ciento –aumento que se anulará con las incontenibles alzas de precios de comienzos de año, espoleadas por la implacable sequía y el cuestionado paquete tributario con el desproporcionado aumento del IVA a cerveza, licores y cigarrillos, para cubrir el desfinanciamiento del colapsado sector salud.
Otrosí: A pesar de que en noviembre se decidió la entrega del Instituto Técnico Rafael Reyes al municipio de Duitama –invocándose discutibles argumentos-, en el presupuesto de la UPTC para el 2010 se soslayó esta situación y se incluyó una partida por $ 1.800 millones, como si éste colegio aún estuviese adscrito a la Universidad o mediara algún convenio de prestación de servicios.
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credibilidad,
encuesta,
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