SUMAS & restas
EL AGUJERO NEGRO DE LAS REGALÍAS
Edilberto Rodríguez Araújo – Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
El Gobierno Nacional está empeñado en reformar el sistema de distribución de las regalías. Estos recursos provienen de la producción y transporte de hidrocarburos y minerales. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) e Ingeominas recaudaron cerca de $ 34 billones en el periodo 2004-2010. El reparto de estas regalías se hace de manera directa, a departamentos –los mayores receptores- y municipios productores, y, de manera indirecta, a través del Departamento Nacional de Planeación (DNP), por intermedio del Fondo Nacional de Regalías. El año pasado el 25 por ciento de los recursos se canalizaron a través de este organismo: alrededor de un billón de pesos.
La trayectoria observada es errática, por ejemplo, en las rentas petroleras, las de mayor gravitación –comoquiera que en 2009 representaron el 68 por ciento, seguido del carbón con el 24 por ciento- tuvieron en 2009 un nivel similar al de 2004: un poco menos de $ 4 billones. A junio de 2010 la ANH había girado $ 3,3 billones.
La mayor preocupación del Gobierno Central es la concentración de estas rentas minero-energéticas en unos pocos departamentos: de los 18 departamentos productores siete acaparan el 60 por ciento (Arauca, Casanare, La Guajira, Huila, Meta, Santander y Tolima). En el caso del carbón de los 12 departamentos carboníferos tres –La Guajira, Cesar y Magdalena- fueron beneficiarios del 73 por ciento. No es irrelevante el hecho de que Ingeominas y el DNP administren el 25 por ciento de estas regalías. El primer bloque de departamentos albergaba el 15 por ciento de la población, en tanto que el segundo 6,4 por ciento. Este es el primer cuestionamiento que se formula: la excesiva concentración geográfica desencadenante de una inequidad geográfica subproducto de una desigual dotación de recursos naturales. El segundo cuestionamiento es la incidencia sobre la inequidad social, al sostenerse que el abundante flujo de recursos públicos no ha disminuido la brecha social, persistiendo la marginalidad, la pobreza y la exclusión. Un indicador ilustrativo es el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), que en 2008 se situó, en promedio para el país, en 27,78. Mientras para Arauca y Casanare era de 35,91 y 35,55, respectivamente, para el Meta y Santander se estimaba en 25,03 y 17,29. Ello revela que no es una evidencia concluyente. Quizá el cuestionamiento más severo –no obstante, que ello es extensivo a toda la contratación pública en que se comprometen, por ejemplo, los recursos del Sistema General de Participaciones (SGP) – es que el DNP reportado 21.000 irregularidades, dando pie a una abrumadora corrupción, ante una congénita incapacidad de rigurosa supervisión y vigilancia de los organismos de control.
El Gobierno está haciendo cuentas alegres. La producción es incierta y los precios internacionales son volátiles. La bonanza es un espejismo. El argumento de que la corrupción es una enfermedad endémica de las entidades territoriales es falso. Las finanzas nacionales son drenadas por contratistas inescrupulosos con cercanía al Gobierno.
El Fondo de Compensación Regional reemplazará al Fondo Nacional de Regalías y no mitigará la brecha regional si no se concerta su distribución y se preserva la omnipotencia centralista.
OTROSÍ: En 2009 Boyacá fue receptora del 0,5 por ciento de las regalías carboníferas, 80 por ciento de esmeraldas, 88 por ciento de de caliza, y 71 por ciento de hierro. En el periodo 2004-2010 se giraron $ 650.000 millones a la Gobernación de Boyacá y a los municipios productores. ¿En qué se gastaron?
Posdata: Una vez se inscriban los candidatos a la Rectoría de la UPTC, se iniciarán las consultas estamentarias. Desgraciadamente, estas no tienen un carácter vinculante. El designado no siempre es el que ha obtenido la mayor favorabilidad. ¡Esa es la democracia universitaria!
domingo, 19 de diciembre de 2010
lunes, 5 de julio de 2010
Profesionales en la olla
SUMAS & restas
Profesionales en la olla
Edilberto Rodríguez Araújo – Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
La Ley de Okun no es válida en Colombia. Esta hipótesis sostiene que el crecimiento económico va acompañado de una caída simultánea del desempleo. Así lo evidencia el comportamiento reciente de la economía colombiana que, incluso no se desvirtúa con el repunte observado en el primer trimestre de este año: pese a que el PIB creció en 4,4 por ciento el desempleo se ha remontado en más del 12 por ciento.
Asimismo, no obstante que el empleo sea elevado levemente, ni su ritmo ni su composición ni su calidad son las deseables. Desde mayo de 2009 sólo se ha incrementado en 2,5 por ciento mientras que la fuente de este crecimiento han sido los servicios de baja productividad pertenecientes a actividades informales en que la categoría predominante son los llamados “trabajadores por cuenta propia” (43 por ciento). La economía ha sido incapaz de absorber la creciente oferta de mano de obra, lo que se ve acentuado por los estímulos gubernamentales hacia procesos intensivos en capital fijo, tal como lo ejemplifican las zonas francas. Por ello el desempleo en mayo de 2010 es casi idéntico al de 2003: 12,1 por ciento.
El deterioro del mercado laboral está articulado a la compresión salarial lo que ahonda la brecha social. El Observatorio Laboral del Ministerio de Educación Nacional divulgó recientemente cómo entre 2001-2009 el número de graduados en las diversas modalidades de Instituciones de Educación Superior (IES) se situó en un poco más de 1,5 millones –guarismo similar a la matrícula actual- encontrándose que más del 35 por ciento de los egresados en los últimos dos años duraron más de seis meses en conseguir un empleo. Es ilustrativo que el salario de enganche en los últimos tres años (2006-2009) registró un sensible declive, en lo profesionales hombres cayó de $ 1.837.740 a $ 1.742.706; en contraste fue mayor este descenso en los hombres (-5,2 por ciento) que en las mujeres (-1,1 por ciento), existiendo algunas carreras, como las licenciaturas, contrario a Medicina y Derecho, que tienen menores remuneraciones.
De manera reiterada se ha señalado –ahora lo declaró el ambiguo Director del SENA, entidad que se aproxima a la cobertura que tienen las universidades públicas (455.000 cupos)- que la vocación laboral está desfasado del perfil académico de los graduados, reclamándose un mayor énfasis en las carreras técnicas y tecnológicas; sin embargo, el documento del MEN revela un nivel de insatisfacción superior en estos dos últimos segmentos que en la educación universitaria en la que, paradójicamente, el 83,8 por ciento de los entrevistados se mostró satisfecho con los estudios realizados y el empleo desempeñado.
El subempleo que afecta a una tercera parte de la población laboral del país incide análogamente en los profesionales colombianos, quienes expresan su inconformidad porque las oportunidades ofrecidas son de bajos salarios que no corresponden a sus competencias laborales. El panorama se ensombrece más cuando se observa cómo los contratos de prestación de servicios y a término fijo han aumentado, mientras que a término indefinido se han reducido, representado alrededor de la mitad, lo que denota la inestabilidad y precarización derivada de la mal denominada flexibilidad laboral.
OTROSÍ: ¡Aleluya! Tunja –a pesar del escepticismo de las amas de casa- fue la ciudad que experimentó la menor variación en el nivel de precios de la canasta familiar en mayo, quien lo creyera: - 0,30 por ciento. El acumulado en lo corrido del año es inferior al promedio nacional: 1,42 frente a 2,47 por ciento. ¿Cuál fue la clave? ¿Mayor oferta de bienes y servicios o menor capacidad de compra?
Profesionales en la olla
Edilberto Rodríguez Araújo – Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
La Ley de Okun no es válida en Colombia. Esta hipótesis sostiene que el crecimiento económico va acompañado de una caída simultánea del desempleo. Así lo evidencia el comportamiento reciente de la economía colombiana que, incluso no se desvirtúa con el repunte observado en el primer trimestre de este año: pese a que el PIB creció en 4,4 por ciento el desempleo se ha remontado en más del 12 por ciento.
Asimismo, no obstante que el empleo sea elevado levemente, ni su ritmo ni su composición ni su calidad son las deseables. Desde mayo de 2009 sólo se ha incrementado en 2,5 por ciento mientras que la fuente de este crecimiento han sido los servicios de baja productividad pertenecientes a actividades informales en que la categoría predominante son los llamados “trabajadores por cuenta propia” (43 por ciento). La economía ha sido incapaz de absorber la creciente oferta de mano de obra, lo que se ve acentuado por los estímulos gubernamentales hacia procesos intensivos en capital fijo, tal como lo ejemplifican las zonas francas. Por ello el desempleo en mayo de 2010 es casi idéntico al de 2003: 12,1 por ciento.
El deterioro del mercado laboral está articulado a la compresión salarial lo que ahonda la brecha social. El Observatorio Laboral del Ministerio de Educación Nacional divulgó recientemente cómo entre 2001-2009 el número de graduados en las diversas modalidades de Instituciones de Educación Superior (IES) se situó en un poco más de 1,5 millones –guarismo similar a la matrícula actual- encontrándose que más del 35 por ciento de los egresados en los últimos dos años duraron más de seis meses en conseguir un empleo. Es ilustrativo que el salario de enganche en los últimos tres años (2006-2009) registró un sensible declive, en lo profesionales hombres cayó de $ 1.837.740 a $ 1.742.706; en contraste fue mayor este descenso en los hombres (-5,2 por ciento) que en las mujeres (-1,1 por ciento), existiendo algunas carreras, como las licenciaturas, contrario a Medicina y Derecho, que tienen menores remuneraciones.
De manera reiterada se ha señalado –ahora lo declaró el ambiguo Director del SENA, entidad que se aproxima a la cobertura que tienen las universidades públicas (455.000 cupos)- que la vocación laboral está desfasado del perfil académico de los graduados, reclamándose un mayor énfasis en las carreras técnicas y tecnológicas; sin embargo, el documento del MEN revela un nivel de insatisfacción superior en estos dos últimos segmentos que en la educación universitaria en la que, paradójicamente, el 83,8 por ciento de los entrevistados se mostró satisfecho con los estudios realizados y el empleo desempeñado.
El subempleo que afecta a una tercera parte de la población laboral del país incide análogamente en los profesionales colombianos, quienes expresan su inconformidad porque las oportunidades ofrecidas son de bajos salarios que no corresponden a sus competencias laborales. El panorama se ensombrece más cuando se observa cómo los contratos de prestación de servicios y a término fijo han aumentado, mientras que a término indefinido se han reducido, representado alrededor de la mitad, lo que denota la inestabilidad y precarización derivada de la mal denominada flexibilidad laboral.
OTROSÍ: ¡Aleluya! Tunja –a pesar del escepticismo de las amas de casa- fue la ciudad que experimentó la menor variación en el nivel de precios de la canasta familiar en mayo, quien lo creyera: - 0,30 por ciento. El acumulado en lo corrido del año es inferior al promedio nacional: 1,42 frente a 2,47 por ciento. ¿Cuál fue la clave? ¿Mayor oferta de bienes y servicios o menor capacidad de compra?
domingo, 27 de junio de 2010
El fetiche de la Tercera Vía
Tunja, junio 28 de 2010
Doctor
FIDEL CANO CORREA
Director El Espectador
CARTA DE LOS LECTORES
Bogotá D.C.
Respetado señor Director:
Hace tres años Tony Blair, después de diez años de legislatura, salió por la puerta de atrás de su despacho. El otrora aventajado discípulo del ideólogo de la Tercera Vía, el sociólogo inglés Anthony Giddens, hoy, sin el menor pudor político, es un exitoso asesor de fondos de inversión y compañías petroleras.
La Tercera Vía es una corriente finisecular centrista dentro del espectro político que buscó remontar la dicotomía izquierda-derecha, Estado-mercado y socialismo-capitalismo, y situarse “más allá”, haciendo prevalecer el pragmatismo electoral en la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria, con el trasfondo de una globalización tentacular, en donde las firmas transnacionales se han instalado como un hegemónico gobierno corporativo.
El Presidente electo, Juan Manuel Santos ha declarado “voy por la tercera vía”, cuando se le interrogó si su gobierno será liberal, conservador o de “estirpe uribista”, una respuesta evasiva, que la resume en una fórmula ecléctica: “el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”, que, antes se mezclaba con expresiones como competencia (mercado) y regulación (Estado), frase que no es de su cosecha, sino que pertenece al evangelio de la Tercera Vía, con la cual se pretendía, después del colapso del denominado “socialismo real” , encontrar un irreconocible pastiche de un capitalismo con “rostro humano”, sin alternativa posible, pues las utopías igualitarias y libertarias habían quedado sepultadas bajo la lápida del “fin de la historia” anunciada por Francis Fukuyama.
La coalición burocrática de la unidad nacional, en donde convergen liberales conversos y conservadores mutantes –y hasta izquierdistas vergonzantes-, es para el nuevo Presidente, la apoteosis de la Tercera Vía, la amalgama donde se diluyen las identidades ideológicas, sin extremos excluyentes; ni izquierda ni derecha, sólo un etéreo centro en el que se traslaparían todas las vertientes políticas, con sus plataformas programáticas, bajo el pretexto de desterrar cualquier expresión de fundamentalismo dogmático. Hace una década, coincidiendo con el boom de la Tercera Vía, Santos lanzó, a los cuatro vientos, su versión criolla la que obtuvo escasa acogida, “hibernando” para ser redescubierta ahora. Después del fracaso de sus practicantes como Clinton, Schroeder, Cardoso, Lagos, Rodríguez Zapatero, etc., sólo queda como un fetiche neoliberal, una etiqueta más despojada de sustancia real en su modelo económico productivista jalonado por las eficientísimas “cinco locomotoras del crecimiento” santistas (con un crecimiento esperado de 6 por ciento), pero con los lastres de una sociedad desigual, sin igualdad de oportunidades, con un pluralismo político amortajado por el “pensamiento dominante” del mascarón de proa de la unidad nacional en que la oposición será una especie naufraga. La Tercera Vía tendrá su prueba de fuego cuando intente, por ejemplo, redistribuir su “prosperidad democrática” afectando la gran propiedad rural y urbana engendrada por el narcoparamilitarismo y así revertir la iniquidad que ha arrojado a cerca de cuatro millones de colombianos al desplazamiento forzado.
Al nuevo Presidente hay que recordarle la advertencia de Giddens a Blair en que ojalá su Tercera Vía “no sea tan sólo una astucia mediática”.
Cordialmente,
EDILBERTO RODRÍGUEZ ARAÚJO
Profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), Tunja
Doctor
FIDEL CANO CORREA
Director El Espectador
CARTA DE LOS LECTORES
Bogotá D.C.
Respetado señor Director:
Hace tres años Tony Blair, después de diez años de legislatura, salió por la puerta de atrás de su despacho. El otrora aventajado discípulo del ideólogo de la Tercera Vía, el sociólogo inglés Anthony Giddens, hoy, sin el menor pudor político, es un exitoso asesor de fondos de inversión y compañías petroleras.
La Tercera Vía es una corriente finisecular centrista dentro del espectro político que buscó remontar la dicotomía izquierda-derecha, Estado-mercado y socialismo-capitalismo, y situarse “más allá”, haciendo prevalecer el pragmatismo electoral en la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria, con el trasfondo de una globalización tentacular, en donde las firmas transnacionales se han instalado como un hegemónico gobierno corporativo.
El Presidente electo, Juan Manuel Santos ha declarado “voy por la tercera vía”, cuando se le interrogó si su gobierno será liberal, conservador o de “estirpe uribista”, una respuesta evasiva, que la resume en una fórmula ecléctica: “el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”, que, antes se mezclaba con expresiones como competencia (mercado) y regulación (Estado), frase que no es de su cosecha, sino que pertenece al evangelio de la Tercera Vía, con la cual se pretendía, después del colapso del denominado “socialismo real” , encontrar un irreconocible pastiche de un capitalismo con “rostro humano”, sin alternativa posible, pues las utopías igualitarias y libertarias habían quedado sepultadas bajo la lápida del “fin de la historia” anunciada por Francis Fukuyama.
La coalición burocrática de la unidad nacional, en donde convergen liberales conversos y conservadores mutantes –y hasta izquierdistas vergonzantes-, es para el nuevo Presidente, la apoteosis de la Tercera Vía, la amalgama donde se diluyen las identidades ideológicas, sin extremos excluyentes; ni izquierda ni derecha, sólo un etéreo centro en el que se traslaparían todas las vertientes políticas, con sus plataformas programáticas, bajo el pretexto de desterrar cualquier expresión de fundamentalismo dogmático. Hace una década, coincidiendo con el boom de la Tercera Vía, Santos lanzó, a los cuatro vientos, su versión criolla la que obtuvo escasa acogida, “hibernando” para ser redescubierta ahora. Después del fracaso de sus practicantes como Clinton, Schroeder, Cardoso, Lagos, Rodríguez Zapatero, etc., sólo queda como un fetiche neoliberal, una etiqueta más despojada de sustancia real en su modelo económico productivista jalonado por las eficientísimas “cinco locomotoras del crecimiento” santistas (con un crecimiento esperado de 6 por ciento), pero con los lastres de una sociedad desigual, sin igualdad de oportunidades, con un pluralismo político amortajado por el “pensamiento dominante” del mascarón de proa de la unidad nacional en que la oposición será una especie naufraga. La Tercera Vía tendrá su prueba de fuego cuando intente, por ejemplo, redistribuir su “prosperidad democrática” afectando la gran propiedad rural y urbana engendrada por el narcoparamilitarismo y así revertir la iniquidad que ha arrojado a cerca de cuatro millones de colombianos al desplazamiento forzado.
Al nuevo Presidente hay que recordarle la advertencia de Giddens a Blair en que ojalá su Tercera Vía “no sea tan sólo una astucia mediática”.
Cordialmente,
EDILBERTO RODRÍGUEZ ARAÚJO
Profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), Tunja
Etiquetas:
fracaso,
Laborismo,
Santos,
Tercera Vía
La destorcida agrícola
EL ÁBACO
La destorcida agrícola
Edilberto Rodríguez Araújo - Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
El sector agrícola de Boyacá es uno de los sectores que más ha resistido a los embates de la recesión económica, comoquiera que su crecimiento el año pasado superó ligeramente el comportamiento de la economía agregada: 1,0 contra 0,4 por ciento. Los multimillonarios créditos concedidos, de manera fraudulenta, a tutiplén, por el anterior Ministro de Agricultura –tristemente conocido por su mitomanía y oportunismo político-, a palmicultores y cañicultores, no lograron sacar del estancamiento crónico a este sector.
Recientemente el Banco de la República divulgó, a través del Informe de Coyuntura Económica Regional, más conocido por su sigla de ICER, el desempeño de los principales cultivos de la campiña boyacense. El documento evidencia una caída dramática en el 2009 de la producción de hortalizas (-95,2 por ciento), particularmente de remolacha, zanahoria, cebolla junca y haba, entre otros. Simultáneamente la producción de frutales colapsó al desplomarse en -83,2 por ciento, siendo los cultivos más afectados la papaya, el tomate de árbol, la uchuva y la pera. De esta severa contracción que, en parte fue inducida por la disminución del área cosechada, no se excluye a los llamados cultivos transitorios, tales como cebada, frijol, maíz, tabaco rubio y trigo. Quizá los cultivos que estuvieron a salvo de esta destorcida fueron los denominados cultivos anuales que elevaron su producción en 53,9 por ciento y el producto emblemático del departamento, la papa, cuya producción pasó de 766.439 toneladas en 2008 a 825.310 en 2009, pese a la baja en el rendimiento por hectárea.
Este mediocre comportamiento de la producción agrícola ha sido uno de los factores que condujeron a que el año pasado la inflación acumulada de Tunja, rebasara el promedio nacional: 2,23 contra 2,00 por ciento.
PUNTO FINAL:
La muy próspera firma contratista Solarte y Solarte se ha dedicado a fresar, reciclar y repavimentar las dos principales avenidas de la capital boyacense, Norte y Oriental, infartando la movilidad por estas vías arterias, con trancones a las horas pico los que ponen a prueba la paciencia de quienes transitan por esos corredores viales. En el entretanto la muy publicitadas megavías de la administración municipal sólo se ven en las gigantescas vallas instaladas aquí y allá, mientras las destartaladas vías urbanas compiten por tener los cráteres de mayor profundidad y diámetro. A año y medio de concluir su periodo esta nefasta administración no puede exhibir sino promesas incumplidas; sus resultados son irrisorios.
http://palimpsesto21.blogspot.com/
La destorcida agrícola
Edilberto Rodríguez Araújo - Director del Centro de Estudios Económicos (CENES) de la UPTC
El sector agrícola de Boyacá es uno de los sectores que más ha resistido a los embates de la recesión económica, comoquiera que su crecimiento el año pasado superó ligeramente el comportamiento de la economía agregada: 1,0 contra 0,4 por ciento. Los multimillonarios créditos concedidos, de manera fraudulenta, a tutiplén, por el anterior Ministro de Agricultura –tristemente conocido por su mitomanía y oportunismo político-, a palmicultores y cañicultores, no lograron sacar del estancamiento crónico a este sector.
Recientemente el Banco de la República divulgó, a través del Informe de Coyuntura Económica Regional, más conocido por su sigla de ICER, el desempeño de los principales cultivos de la campiña boyacense. El documento evidencia una caída dramática en el 2009 de la producción de hortalizas (-95,2 por ciento), particularmente de remolacha, zanahoria, cebolla junca y haba, entre otros. Simultáneamente la producción de frutales colapsó al desplomarse en -83,2 por ciento, siendo los cultivos más afectados la papaya, el tomate de árbol, la uchuva y la pera. De esta severa contracción que, en parte fue inducida por la disminución del área cosechada, no se excluye a los llamados cultivos transitorios, tales como cebada, frijol, maíz, tabaco rubio y trigo. Quizá los cultivos que estuvieron a salvo de esta destorcida fueron los denominados cultivos anuales que elevaron su producción en 53,9 por ciento y el producto emblemático del departamento, la papa, cuya producción pasó de 766.439 toneladas en 2008 a 825.310 en 2009, pese a la baja en el rendimiento por hectárea.
Este mediocre comportamiento de la producción agrícola ha sido uno de los factores que condujeron a que el año pasado la inflación acumulada de Tunja, rebasara el promedio nacional: 2,23 contra 2,00 por ciento.
PUNTO FINAL:
La muy próspera firma contratista Solarte y Solarte se ha dedicado a fresar, reciclar y repavimentar las dos principales avenidas de la capital boyacense, Norte y Oriental, infartando la movilidad por estas vías arterias, con trancones a las horas pico los que ponen a prueba la paciencia de quienes transitan por esos corredores viales. En el entretanto la muy publicitadas megavías de la administración municipal sólo se ven en las gigantescas vallas instaladas aquí y allá, mientras las destartaladas vías urbanas compiten por tener los cráteres de mayor profundidad y diámetro. A año y medio de concluir su periodo esta nefasta administración no puede exhibir sino promesas incumplidas; sus resultados son irrisorios.
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crecimiento económico,
desempeño agrícola,
reactivación
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